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martes, julio 06, 2010

Dalai Lama: Cuando la irreverencia tiene como nombre la PAZ.

Dalai Lama 



"Si alguna vez no te dan la sonrisa esperada, sé generoso y da la tuya. Porque nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa, como aquel que no sabe sonreír a los demás"


"Cuando la irreverencia tiene como nombre la PAZ"



Gewtsul Ngawang Lobsang Tenzin Gyatso Sisunwangyal Tsungpa Mapai Dephal Sangpo ( "El sagrado, Suave Gloria, Poderoso en la Palabra, Puro de Mente, Divinamente Sabio, Recipiente de la Fe, Ancho como el Océano ")
más conocido como el Dalai Lama, ha recibido el Nobel de la Paz, 1989.
El Dalai Lama es la XIV reencarnación del Buda de la Compasión
para más de 14.000.000 de tibetanos y mongoles.








"Es posible que yo sea el último, pero si permanezco por treinta o cuarenta años más, las cosas tendrán que cambiar. Como budistas creemos que todo fenómeno es pasajero."


Un personaje semidivino y mítico,
que aúna la supremacía política y el liderazgo espiritual continuado desde el siglo XV por tradición, en el país más inaccesible del mundo.
Su Santidad, el Dalai Lama, vive en el exilio desde hace treinta años. En cierta ocasión
comentaba en su tono desapasionado e irónico que le caracteriza, que agradecía enormemente a los chinos el que hubiesen invadido su país, ya que gracias a ello Tibet había salido de su tradicional aislamiento y el Dharma de Enseñanza Budista se había extendido por Occidente.
Él es un científico de la Religión. Un ejemplo vivo de cómo, a veces, el poder material no corrompe: tiene una gran fortuna personal, pero nunca hace ostentaciones y vive como un simple monje tibetano más; siendo un importantísimo iniciado en las más complejas y esotéricas tradiciones del Vajrayana (Budismo Tántrico Tibetano) dedica la mayor parte de su tiempo a defender la causa política de su pueblo, aplastado salvajemente por los chinos; siendo venerado por sus súbditos como la Encarnación Viviente de la Divinidad. Aunque los chinos han cometido un genocidio cultural (tres mil monasterios destruidos) y humano (más de medio millón de tibetanos asesinados) en nombre de la Democracia y la Libertad, el Dalai Lama persiste en una resistencia no violenta frente al invasor. Su visión, realmente democrática, le ha llevado a aprobar una Constitución en el exilio, donde él mismo renunciaría al trono, si dos tercios de la cámara así lo estimaran oportuno. Una Profecía Tibetana afirma, que el XIV Dalai Lama será el último de su estirpe y que entonces el pueblo tibetano perderá a su país y a su Dalai Lama, aunque volverá a recuperarlos a ambos. "Es posible que yo sea el último, pero si permanezco por treinta o cuarenta años más, las cosas tendrán que cambiar. Como budistas creemos que todo fenómeno es pasajero." Que el pueblo tibetano elija o no a un Dalai Lama es, básicamente, cuestión de la utilidad que preste el Dalai Lama como institución.
Por el momento, el Dalai Lama es muy importante para el Tibet y mi responsabilidad consiste en cumplir mi función lo mejor posible. El Dalai Lama es simplemente un individuo.
Ni el Tibet es el Dalai Lama ni el Dalai Lama es el Tibet... Pero, en cuanto a la cuestión
de mi propio renacimiento como Bodhisatva, mientras haya sufrimiento en el mundo he de volver.
Que vuelva como Dalai Lama o no, es una cuestión que carece de importancia."

La felicidad, una responsabilidad universal

De acuerdo con la Psicología Budista, la mayoría de nuestros problemas se deben a nuestro ardiente deseo y apego por las cosas que consideramos duraderas y que, en realidad, no lo son. En la búsqueda de los objetos que deseamos, hacemos uso de la agresión y la competitividad como instrumentos supuestamente eficaces. Estos procesos mentales, que se han ido desarrollando en el ser humano desde tiempos inmemoriales, se traducen fácilmente en acciones que como resultado producen una actitud beligerante. Nos deberíamos plantear qué podemos hacer para controlar y regular estos venenos (engaño, codicia, agresividad, etc.) puesto que sabemos que son ellos los que se encuentran detrás de casi todos los problemas mundiales.
Buscando su propia felicidad, los seres humanos han utilizado diferentes métodos, a menudo crueles y repulsivos. Se han comportado de forma completamente impropia a su condición de seres racionales, ocasionando sufrimiento a su prójimo y a otros seres vivos, únicamente en su propio beneficio. Al final, estas acciones tan torpes traen sufrimiento a uno mismo y a los demás.
Nacer como ser humano es un acontecimiento poco común, sería sensato utilizar esta oportunidad de la forma más efectiva y hábil que fuese posible. Debemos tener una perspectiva correcta del proceso universal de la vida, para que no se alcance la felicidad o la gloria de una persona, a grupo de personas, a expensas de los demás.
Todo lo expuesto hasta ahora exige una nueva aproximación a los problemas globales.
El mundo es cada vez más pequeño y más interdependiente, debido, principalmente, a los avances tecnológicos, el comercio y las relaciones internacionales. Actualmente, dependemos los unos de los otros más que nunca. En la antigüedad, los problemas eran, por lo general, de tipo familiar y, lógicamente, era también a nivel familiar donde se intentaban solucionar. Hoy, la situación ha cambiado, dependemos tanto unos de otros, y estamos tan íntimamente unidos, que no podemos superar los peligros de nuestra propia existencia, y mucho menos generar paz y felicidad, sin un sentimiento de responsabilidad universal, sin un sentimiento de hermandad universal y sin un convencimiento de que todos formamos parte de una gran familia humana.
Aunque el incremento de interdependencia entre naciones debería generar una atmósfera más comprensiva, en realidad, es difícil lograr un espíritu de verdadera cooperación, ya que hay personas que permanecen completamente indiferentes a los sentimientos y a la felicidad de sus semejantes. Cuando las personas actúan motivadas, sobre todo por la codicia y la envidia, no pueden vivir en armonía.
Un acercamiento espiritual puede que no resuelva todos los problemas políticos causados por el espíritu egocéntrico que existe, pero, a largo plazo, sí podrá superar el origen de las dificultades con las que nos enfrentamos en la actualidad.
Por otra parte, si la humanidad continúa resolviendo sus problemas considerando sólo las conveniencias a corto plazo, las generaciones futuras tendrán ante sí enormes dificultades. La población mundial está aumentando y los recursos naturales se van agotando rápidamente.
Podemos poner a los árboles como ejemplo, nadie sabe con exactitud cuáles serán las consecuencias con respecto a la masiva deforestación, con respecto al clima, al suelo y al sistema ecológico mundial en general. Nos enfrentamos a tantos problemas porque la gente se preocupa por resolverlos sólo a corto plazo, de forma egoísta y desconsiderando al resto de la humanidad. No piensan en el mundo ni en las consecuencias a largo plazo para la vida del planeta. Si nosotros las personas de la actual generación, no meditamos sobre todo esto, las generaciones futuras no podrán hacer frente a tantas calamidades.

19 consejos Dalai Lama


1. Ten en cuenta que el gran amor y los grandes logros requieren grandes riesgos

2.. Cuando pierdes, no pierdes la lección.

3. Sigue las tres R: Respeto a ti mismo, Respeto para los otros y Responsabilidad sobre todas tus acciones

4. Recuerda que no conseguir lo que quieres, a veces significa un maravilloso golpe de suerte.

5. Aprende las reglas, así sabrás como romperlas apropiadamente.

6. No permitas que una pequeña disputa destroce una GRAN AMISTAD.

7. Cuando creas que has cometido un error, haz algo inmediatamente para corregirlo.

8. Ocupa algo de tiempo cada día en estar solo.

9. Abre tus brazos al cambio, pero no te olvides de tus valores.

10. Recuerda que a veces el silencio es la mejor respuesta.

11. Vive una buena y honorable vida, así cuando seas mayor y mires atrás podrás disfrutarla por segunda vez.

12. Una atmósfera amorosa en tu casa es el cimiento para tu vida.

13. En discusiones con alguien querido ocupate sólo de la situación actual, no saques a relucir el pasado.

14. Comparte tu conocimiento, es una manera de conseguir la inmortalidad.

15. Se considerado con la Tierra.

16. Una vez al año ve a algún lugar en el que nunca hayas estado antes.

17. Recuerda que la mejor relación es aquella en la que el amor por cada uno excede la necesidad por el otro.

18. Juzga tu éxito según lo que has sacrificado para conseguirlo.

19. Acercate al amor y a la cocina con osada entrega.

 

Frases y pensamiento del Dalai Lama:



A través de la paz interior se puede conseguir la paz mundial. Aquí la responsabilidad individual es bastante clara ya que la atmósfera de paz debe ser creada dentro de uno mismo, entonces se podrá crear en la familia y luego en la comunidad.

Para crear una paz interior, lo más importante es la práctica de la compasión y el amor, la compresión y el respeto por los seres humanos. 

Los más poderosos obstáculos para ello son la ira y el odio, el temor y el recelo. De modo que, mientras la gente habla de desarme en el mundo entero, cierto tipo de desarme interno es prioritario.
La compresión genuina entre los seres humanos, no es simplemente una cuestión religiosa, sino una condición para sobrevivir.
Creo que ésa es la religión universal.
 
Hay aspectos en los cuales las diferentes religiones pueden aprender unas de otras, pero no por ello deben resignar sus respectivas identidades. Los cristianos, por ejemplo, pueden encontrar de utilidad las técnicas budistas para desarrollar la concentración, o los prodigios de la meditación.
 
También hay muchas técnicas que apuntan a desenvolver la tolerancia, la compasión, el amor y la amabilidad. De la misma manera, los budistas pueden encontrar que las prácticas cristianas de acción social son una gran ayuda y que lo conduce a su entrenamiento mental.

El enojo, el orgullo y la competencia son nuestros verdaderos enemigos. Nunca se puede ser feliz con actitud de ira.

Que la religión pueda ser usada como un instrumento para crear divisiones y provocar más pelea, es un hecho muy infortunado.

Existen terrenos muy claros para desarrollar relaciones más estrechas entre las distintas religiones y esto es muy importante hoy en día. Hay signos positivos en esta dirección. Hay una mayor compresión entre la comunidad del budismo tibetano y los monjes y monjas cristianos. 

Nosotros, los tibetanos, tenemos que aprender muchas cosas de las demás tradiciones.

El problema humano básico es la falta de compasión. Mientras este problema subsista, subsistirán los demás problemas. Si se resuelve, podemos esperar días más felices.

Personas erradas, usan la religión en forma errada. Como resultado de ello, la religión contribuye a mayores luchas y mayores divisiones.

La esencia del cristianismo y el budismo es la misma: la práctica del amor, para lo cual es necesario poner énfasis en el perdón y compartir el sufrimiento ajeno.

La compasión es la raíz de todas las formas de veneración.
Sin amor la sociedad se encuentra en estado muy crítico. Y sin él nos enfrentamos cada vez más en el futuro a graves problemas. El amor es el centro de la vida humana.

Se dice que nuestro enemigo es nuestro mejor maestro. Al estar con un maestro, podemos aprender la importancia de la paciencia, el control y la tolerancia, pero no tenemos oportunidad real de practicarla. La verdadera práctica surge al encontrarnos con un enemigo.

Esa oscuridad interior que llamamos ignorancia, es la raíz del sufrimiento. A mayor luz interior, menor oscuridad. Ésta es la única forma de alcanzar la salvación.

Para poder valorar mejor a los demás, es importante primero reflexionar sobre el error de valorarnos a nosotros mismos y en la cualidad de apreciar a otros. Si estimamos a los demás, entonces nosotros y los otros, seremos felices.

Creo en la determinación humana. A lo largo de la historia se ha comprobado que la voluntad humana es más poderosa que las armas.

Mi verdadera religión es la bondad. Si la practicamos en nuestra vida, no importa si sabemos mucho o poco, o si creemos en la próxima vida o no, en Dios o en Buda. En nuestra vida cotidiana tenemos que ser pasivos. Ése es el pasaje a la luz.

La esencia de la vida espiritual está formada por nuestros sentimientos y nuestras actitudes hacia los demás.

 Hablamos mucho de la paz, pero ésta sólo puede existir cuando el ambiente es propicio. Debemos crear esta atmósfera y para hacerlo debemos adaptar la actitud correcta. La paz, básicamente, debe nacer en nosotros mismos.

El cariño paternal, el contacto físico, la ternura amorosa hacia todos los seres vivos, la responsabilidad social y la atención especial a los menos privilegiados, todos estos conceptos son tan simples de entender. 
Entonces, ¿por qué su práctica parece costarnos tanto?.

Es mucho mejor hacer amigos, comprender mutuamente y hacer un esfuerzo para servir a la humanidad, antes de criticar y destruir.

Ya sea que podamos lograr la armonía mundial o no, no tenemos mejor alternativa que trabajar hacia esa meta.

Buscamos comportarnos correctamente porque es una buena actitud. Produce buenos frutos. La razón principal es que uno busca la felicidad y uno no desea el sufrimiento y en función de esto, uno realiza buenas acciones y evita las malas.

Todas las grandes religiones son básicamente lo mismo, ya que todas buscan la paz mental y la bondad, pero es muy importante practicar esto en nuestra vida diaria. No únicamente en la iglesia o el templo.

Tanto el creyente como el no creyente son humanos. Debemos tenernos un gran respeto mutuo.

Aunque no sabemos lo que nos depara el futuro, debemos siempre hacer algo por la vida a favor de otros.

La bondad o la maldad de los actos la determina su fruto.

Estoy tratando desde mi lugar de subrayar la verdadera fraternidad entre los hombres.
 
Siento que la armonía se basa en un sentido auténtico de la hermandad.

Creo que es útil que existan las distintas religiones, ya que la mente siempre busca distintos caminos para inclinaciones diferentes.

No tiene sentido estar apegado exclusivamente a esta vida, ya que por muy larga que sea, no podemos vivir más de determinada cantidad de años. Por eso no importa cuánta riqueza o recursos acumulemos en esta vida. En ese momento no nos servirán de nada.

Para tener sabiduría es necesario tener fuerza interior. Sin un desarrollo interno, podemos perder la confianza en nosotros mismos y el valor. Lo imposible puede ser posible con fuerza de voluntad.

Si nuestra mente se ve dominada por el enojo, desperdiciaremos la mejor parte del cerebro humano: la sabiduría, la capacidad de discernir y decidir lo que está bien o mal.
 
El enojo es uno de los problemas más serios que el mundo enfrenta hoy.

Para el momento de la partida de esta vida deberíamos haber cultivado en forma intensa los valores del espíritu. La humanidad, la entrega, el servicio y la compasión. La muerte nos iguala a todos. Es la misma para un hombre rico que para un animal salvaje.

Si dominamos nuestra mente, vendrá la felicidad.
 
Cometemos errores cuando las emociones la invaden y nos conducen a las malas acciones.

Estoy convencido que al final siempre prevalecerá la verdad y el amor entre los hombres por sobre la violencia y la opresión.

Practiquen la meditación. Es algo fundamental. Una vez que se la disfruta, ya no se la puede abandonar, y los beneficios son inmediatos.

Si asumimos una actitud de humildad, crecerán nuestras cualidades.
 
Mientras que si somos orgullosos, seremos presa de los celos y la ira y veremos con desprecio a los demás y así lo único que lograremos es que reine la infelicidad.

Cristianos y budistas comparten básicamente la misma enseñanza y la misma meta. Al comprendernos, desarrollaremos respeto en forma natural. De este respeto surgirá una verdadera armonía y la capacidad para realizar esfuerzos conjuntos.

Una mente lúcida y un buen corazón acompañados por sentimientos cálidos, son las cosas más importantes. Si la mente no se dirige a los pensamientos positivos y elevados, nunca podremos hallar la felicidad.
Lo que somos se lo debemos al afecto. Los días de nuestra existencia ocurren gracias al cariño.

 El verdadero practicante debe ser un soldado que combate incesantemente contra sus enemigos interiores.

Aunque haya religiones diferentes, debido a distintas culturas y tradiciones, lo importante es que todas coinciden en su objetivo principal: ser buena persona y ayudar a los demás.

Honrar a Dios es fundamental, pero también lo es respetar a nuestro prójimo. De hecho la verdadera adoración a Dios es posible cuando uno respeta a su prójimo.

Considero una sonrisa como algo único en un ser humano. Una sonrisa es también una poderosa comunicación. Una sonrisa sincera es la expresión perfecta del amor y la compasión humanas.

Las religiones son intentos de llevar beneficios a la gente y nunca deberían ser utilizadas como terrenos de antagonismo y violencias.

Para crear una paz interior, lo más importante es la práctica de la compasión y el amor, la compresión y el respeto por todas las formas de vida.

Cuando dudo de mi existencia, me pellizco.

El éxito y el fracaso depende de la sabiduría y la inteligencia, que nunca pueden funcionar apropiadamente bajo la influencia de la ira.

La ira nace del temor, y éste de un sentimiento de debilidad o inferioridad. 

Si usted posee coraje o determinación, tendrá cada menos temor y en consecuencia se sentirá menos frustrado y enojado.

La ira es nuestro auténtico enemigo ya que se haya en nuestra mente. La ira no cambia nunca su naturaleza. Siempre hiere y destruye. Y lo que es peor, aniquila nuestras propias fuerzas y energías.

La tolerancia y la paciencia son mucho más profunda y efectivas que la mera indiferencia.

El problema no radica en la religión, sino en la mente humana. Los practicantes sinceros de cualquier religión , muestran cualidades humanas esenciales: simplicidad, constancia, compasión y contento.

Si una persona quiere poner a prueba a cualquier religión, debe practicar sus consejos. Así podrá descubrir su verdadero valor.

Si la religión perdura sólo como un conocimiento, no produce ningún beneficio concreto.

Hagamos lo que hagamos en ésta u otra vida, el peso del karma nos alcanzará.

Si un individuo posee la base espiritual necesaria, no se dejará vencer por la tentación tecnológica y la locura de poseer. Sabrá encontrar el justo equilibrio, sin pedir demasiado. El peligro constante es abrir la puerta a la codicia, uno de nuestros más encarnizados enemigos, y ahí reside el verdadero trabajo del espíritu.

Todas nuestras vidas empezaron con el afecto humano como primer soporte. Los niños que crecen envueltos en afecto, sonríen más y son más amables. Generalmente son más equilibrados.

Cuando nuestro espíritu alcanza cierto grado de cualidad que llamamos la conciencia sutil, ya no puede morir, en el sentido ordinario de la palabra.
Cuando uno es generoso, con la intención de recibir algo a cambio o de obtener una buena reputación o de ser aceptado, entonces no esta actuando como un ser iluminado.

La sabiduría es como una flecha. La mente serena es el arco que la dispara.

Nuestros problemas se deben a un apego apasionado a las cosas y a deseo que nunca se satisfacen por completo, entonces generan aún más angustia. Percibimos a las cosas como entidades permanentes. En el empeño de conseguir estos objetos de nuestro deseo, empleamos la agresión y la competencia como herramientas supuestamente eficaces, y nos destruimos cada vez más en el proceso.

Si queremos morir bien, tenemos que aprender a vivir bien.
La verdadera disciplina no se impone. Sólo puede venir del interior de nosotros mismos.

Para desarrollar la compasión, primero es importante entender que entre ustedes y los demás, los otros son más importantes, porque son mucho más numerosos.

Casi todas las cosas buenas que suceden en el mundo, nacen de una actitud de aprecio por lo demás.
No debemos creer demasiado en los elogios. La critica a veces es muy necesaria.

Todas las religiones del mundo tienen los mismos ideales de amor y la misma meta de beneficiar a la humanidad a través de la práctica espiritual y la intención de hacer de sus seguidores, mejores seres humanos.

 

El Dalai Lama cumple 75 años: una vida en búsqueda de la paz y la justicia

El Premio Nobel de la Paz de 1989 celebró la ocasión acompañado de sus seguidores, quienes se concentraron en el templo que el budista eligió para su exilio. Mientras se realizan actos en todo el mundo, el líder por primera vez salió a agradecer a la multitud de personas que fue a saludarlo. Gyatso nació el 6 de julio de 1935 en Takster (Amdo), en el este de Tibet, con el nombre de Lhamo Dondhup. A la edad de cinco años, fue llevado al palacio de Potala.
El Dalai Lama cumplió 75 años y la ocasión fue celebrada en compañía de miles de personas en la ciudad india de Dharamsala, donde ha instalado su exilio, y con actos previstos en todo el mundo, desde Europa a Australia.
El dirigente religioso, agradeció a unos cinco mil exiliados tibetanos que llegaron al estado indio de Himachal Pradesh a pesar de las fuertes lluvias, y lamentó que las autoridades chinas no permitieran festejar el aniversario a los tibetanos del Tibet.
El premio Nobel de la Paz de 1989 habló a sus seguidores en su templo de McLeod Ganj, una estación de montaña en el Himalaya indio, donde vive desde que huyó de Tibet en 1959 tras un fallido levantamiento contra la dominación china.
El líder espiritual budista, que aparentemente está en buen estado de salud y no da señales de fatiga pese a su avanzada edad, rompió una tradición en cuanto a su cumpleaños y agradeció en persona a quienes lo saluden.
Por su lado, las comunidades tibetanas en América del Norte, Europa y Australia se preparan para conmemorar la fecha con música y eventos culturales, al tiempo que han lanzado numerosas campañas en Internet para recolectar mensajes de saludo por el  aniversario.
Tenzin Gyatso es el XIV y actual Dalai Lama, desde que a la edad de cinco años fue reconocido como la reencarnación de su predecesor, el XIII Dalai Lama, y por consiguiente la encarnación de Avalokitesvara, el Buda de la Compasión.
Gyatso nació el 6 de julio de 1935 en Takster (Amdo), en el este de Tibet, con el nombre de Lhamo Dondhup. A la edad de cinco años, fue llevado al palacio de Potala, en la capital del Tibet, para ser proclamado oficialmente líder espiritual.
Los Dalai Lamas son la manifestación del Buda de la Compasión, un ser espiritual que escogió renacer para servir a la humanidad. Dalai Lama significa Océano de Sabiduría y los tibetanos, por lo general, se refieren a Su Santidad como Yeshe Norbu (la Gema que Concede Todos los Deseos), Gyalwa Rinpoché (Precioso Vencedor) o simplemente lo llaman Kundun, la presencia.
¿Por qué fue Premio Nobel de la Paz en 1989?
En la década de los ochenta el Dalai trató de abrir puertas al diálogo con los chinos. Propuso un Plan de Paz de Cinco Puntos en 1987-1988 con el que se estabilizaría toda la región asiática, siendo muy elogiado por estadistas y cuerpos legislativos de todo el mundo, pero que los chinos no han entrado todavía a negociar. Desde entonces ha venido testificando en todos los foros internacionales la pérdida de la soberanía de su nación.
En 1989 el Parlamento noruego le concedió el premio Nobel de la Paz recalcando la labor del líder espiritual en la siguiente cita: “Se ha opuesto al uso de la violencia y ha propiciado soluciones basadas en la tolerancia y el respeto mutuo, con el objetivo de preservar la herencia histórica y cultural de su pueblo… Ha desarrollado su filosofía de la Paz a partir de un enorme respeto por todos los seres vivos, y basado en el concepto de la responsabilidad universal que compete a toda la humanidad, así como a la naturaleza… se ha destacado proponiendo soluciones constructivas para resolver los conflictos internacionales, los temas de derechos humanos y los problemas ambientales del planeta”.
Fuente: NA – Ansa

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